Si nuestro destino fuera estar juntos, que fuera porque nuestra felicidad radicase en que estuviéramos juntos.
Que nos hiciéramos felices, dichosos, en bienestar, confiados, cómplices, respetuosos, libres, verdaderos, auténticos, disfrutones, carismáticos, saludables, vividores, amantes, gentiles, solamente nos hubiésemos unido si ese fuese nuestro destino.
No sé si es mucho pedir, pero creo que es lo justo, aunque puede ser injusto que sólo unos pocos lleguen a ese estado, me congratulo de que en algunas asociaciones lo consiguiesen.
Si mi destino estaría en no llegar a conseguirlo, me conformaría entonces con estar solo, en mi compañía y ser ataraxia a mi modo contemplativo, reflexivo, disfrutón, respetuoso, libre, verdadero, auténtico, carismático, saludable, gentil, amable, sencillo. Vivir mi vida sin ser molestia en los demás.
Aunque por desgracia con eso no basta para ser consecuente y tener en consideración en consecuencia a los demás, pero este tema es demasiado siempre a veces demasiado incognoscible, la vida es ignorancia de vivir; sino no es vida, es omnisciencia que es otra cosa.
Como se dice no aspiro a ser bueno sino justo y no puedo dar más de lo que soy,, aunque a veces piense que es injusto que esté vivo. No hay justicia absoluta, así es la vida. Y por ello lo más probable es que no sea nuestro destino ni estar juntos ni hacernos felices.
Pero aún así hay algo que me alegra, y es que sé que si llegamos a estar juntos es irremediablemente para hacernos felices, no puedo ser de otro modo, pues no lo aceptaría de otro modo.
Así que sé que si no llega a ser nuestro destino estar juntos, alégrate, pues no estaba en ese destino nuestra felicidad.
Y no digo que por ello no la alcances en el otro destino que vivas, pero si sé que no será el que hubiera sido el nuestro.
Puede parecer triste, pero me alegra y espero que al menos un poco te dé algo de alegría. No te entristezca más de lo debido lo que no pudo ser, no merece la pena. Y vive con la alegría el destino que tocó o toque, la alegría que se permita, pero alegría.
Otra historia.
Así que me dejo recordarte, aunque nunca estuviese lo vivido para el recuerdo.
Perdóname que recuerde una ficción de mi imaginación. Y perdóname que imaginé que haya un Solaris que haga natural esa ficción de mi imaginación, en donde consigo hacer feliz a un personaje imaginado que desde mi imaginación se parezca a ti, aún no lo seas. Son sólo recuerdos de ficción, inventos de mi imaginación, pero son buenos recuerdos. Sé que no te importarán, no deberían de importarte, no tratan de ti.
Espero que en algo te alegre el que fueras base para alentar una imaginación en la que tu personaje fuera feliz en esa ficción, porque esa felicidad de ficticia ficción me dio verdadera felicidad. Tampoco pasa nada si no es así. De todas maneras ésto sólo trata de mi felicidad. De ahí que te pida perdón por usar en mi imaginación la imagen basada en ti que hago yo.
Para provocarme egoístamente felicidad desde mi imaginación. Perdone que sólo sepa o supiera o supiese vivir en mi imaginación. Perdone que no sepa o supiera compartir mejor. Perdone si te hiciera creer lo contrario y en algún momento te ilusionaras y te desilusionaras de mi condición. Perdone por no saber vivir en la naturaleza y sólo saber vivir en mi imaginación.
Tampoco hace falta que me perdonaras. Perdonar requiere que hiciera un daño. Preferiría mejor que te fuera indiferente con cierta alegría de saber que puedas provocar esto de insuflar la imaginación ajena sin que tenga o tuviese coste alguno de tu parte.
Ésto es sólo producto de mi imaginación.
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